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Escuela de Salud Pública

Tertulia en torno al último libro del salubrista Dr. Carlos Montoya

Sobre la redacción del libro, cuenta  no me demoró mucho, porque mi trabajo de historiógrafo ha sido continuo. Y era bastante fácil darse cuenta qué estaba ocurriendo en el gobierno de Piñera .

Sobre la redacción del libro, cuenta "no me demoró mucho, porque mi trabajo de historiógrafo ha sido continuo. Y era bastante fácil darse cuenta qué estaba ocurriendo en el gobierno de Piñera".


El jueves 13 de noviembre, a las 12:30 horas, en la Escuela de Salud Pública UCh se realizará un conversatorio en torno al libro “¿Dónde está y para adónde va nuestra salud? Ilusionismo y verdad en salud. Chile 2010-2014”, del Dr. Carlos Montoya.

“La idea es que las personas que hayan leído el libro puedan poner ideas sobre la mesa, que conversemos qué significa esto de la eficiencia, qué factibilidad hay de llevarla a la práctica, que venga gente interesada en hablar”, señala el Dr. Carlos Montoya.

Este libro es la continuación de otro texto del autor "La salud dividida. Chile 1990-2010. Ideología, debates y decisiones acerca de la Salud: Lo que dicen los documentos del período de los gobiernos de la Concertación" y en esta oportunidad describe lo que ocurrió con el sistema privado de salud durante el gobierno del ex presidente Sebastián Piñera, “que se interesó mucho en proteger las Isapres”, menciona el Dr. Montoya.

Sobre las temáticas del libro, el Dr. Montoya cuenta, que “el Dr. Mañalich estuvo haciendo propuestas al Congreso y estas nunca resultaron, porque las Isapres se pusieron porfiadas. El centro de esa propuesta era el Plan Garantizado de Salud (PGS) y el tema consistía en que si iba a ser parejo para todo el mundo o si iba a haber que diferenciarlo, por lo menos, entre 2-4 tramos de edad. Para que no se asustaran, no se podía decir que los afiliados jóvenes iban a pagar lo mismo que la tercera edad o las guaguas, porque esos planes las Isapres los ofrecen a precios más caros. En realidad a las Isapres les hubiese convenido haber aceptado la tarifa plana e incluso la Dirección de Presupuestos (DIPRES) estaba haciéndoles el favor de calcular cuántos afiliados se les fugarían en caso de tener entre 2-4 tramos. Ahora estarían felices, si eso fuera lo que les estuvieran proponiendo”, sentencia.

Agrega que “en la primera parte del libro se describe ese proceso tal como ocurrió. En seguida se centra en los demás seguros de salud, porque; cualquier compañía puede ofrecer un seguro de salud, incluso las propias clínicas y hasta una compañía de seguros de incendio puede hacerlo. El texto expone la situación: es un libro de historia. No es un texto de Salud Pública. Hay tanto entrecruzamiento entre el sector público y privado que prefiero hablar de una interfaz, que se manifiesta en el tema de las concesiones hospitalarias, fuga de dinero y de profesionales del sector público al privado. Esa parte es la más novedosa, porque expongo que el sector público de salud se privatizó por dentro. O sea, incorporó la lógica y prácticas del sector privado.

En el siguiente capítulo, el Dr. Montoya -con estudios en salud pública, pediatría, psicología y ciencias sociales en Chile y el Reino Unido-, expone la situación en general y plantea que en el periodo de 2010-2014 hubo verdades e ilusión. “Entre las ilusiones estuvo, por ejemplo, plantear que había total cumplimiento de la garantía de oportunidad del AUGE, cosa que al final del gobierno se demostró que no era cierto; o que se iban a construir tantas camas de hospital, cosa que no funcionó. Otro ejemplo de ilusión fue lo que pasó en garantía de calidad, porque la calidad se redujo a exigir que los certificaran sus títulos. Nada que ver, porque se trataba de acreditar la calidad de los consultorios, hospitales, la calidad de la formación se hizo sal y agua”.

Asimismo el texto plantea los caminos a seguir, y presenta propuestas de cómo mejorar el financiamiento, la provisión, organización. Para el financiamiento sostiene, “no propongo aumentar el financiamiento, sino mantener las fuentes actuales: las cotizaciones, el aporte fiscal, los copagos. Lo que planteo es que ha habido un aumento muy grande del gasto sin mostrar resultados. Lo importante es mejorar la eficiencia del gasto y, describo cuáles son los aspectos ineficientes actuales: uno de ellos es garantizar la oportunidad comprando servicios a las clínicas, que son servicios muchos más caros que los de los establecimientos públicos”.

Otra ineficiencia, a juicio del Dr. Montoya, es el Programa de Prestaciones Valoradas (PPV). “El sector público trabaja con el Programa de Prestaciones Institucionales (PPI). ¿Cuál es la diferencia entre estos dos programas? El sistema del Estado es pagar por insumo: decirle al director del hospital póngame un presupuesto de cuánto quiere gastar en personal, medicamentos, mantenimiento, renovar equipos, etc. Todos los insumos con que el director y personal del hospital van a producir los servicios. El PPV, por el contrario, plantea: director, dígame, ¿cuánto cuesta operar una colecistitis en su hospital? O sea, compra de productos acabados, que es lo que ha permitido la comercialización de los servicios del sector público, empezó de a poco este sistema del PPV, en 2004, con el Programa de Oportunidades de Atención (POA), y así sucesivamente hasta que hoy día más de la mitad del presupuesto del ministerio es PPV. Y esto equivale a lo que significa pagar por acto y todo el mundo sabe que es más ineficiente que pagar los componentes del acto, donde el director del hospital puede arreglárselas para combinar de la mejor manera posible la distribución de los dineros. El sector público se reduce a decir este es el arancel por una determinada enfermedad o malestar. Y no se han notado los resultados de los gastos realizados”.

Sobre la redacción del libro, cuenta “no me demoró mucho, porque mi trabajo de historiógrafo ha sido continuo. Y era bastante fácil darse cuenta qué estaba ocurriendo en el gobierno de Piñera”.

El olvido de la seguridad social

El profesor Montoya menciona que “los gerentes de las Isapres y el gobierno militar se olvidaron por completo de la seguridad social; porque la atención de salud es parte de la seguridad social. Cuando se crearon las Isapres, el interés fue legitimar la salud como una actividad comercial más. En cambio la seguridad social en salud es otra cosa: mejorar la atención en salud. Ese concepto del olvido de la seguridad social es un concepto básico que se manejó bien en la Comisión Asesora Presidencial sobre sistema privado de salud”, destaca.

¿Cómo mejorar la atención del sector público?

Enfatiza que “la respuesta principal, a mi juicio, es contratar médicos que sean resolutivos, capaces de resolver los problemas por los que viene la gente a consultar. Como la primera línea de resolución son los consultorios, la idea es ponerlos ahí, pero para ello deben estar bien formados, como clínicos en los hospitales. Por tanto, se necesita un programa de formación de especialistas en que pasen la mitad del tiempo en consultorios y la otra en hospitales, que dure 6 años y no 3 que es lo que dura la formación de especialistas, y que cuando ingresen se comprometan a estar 9 años en el sector público”.

Aclara que “esto significa que estos especialistas en formación hacen puente entre la APS y atención hospitalaria. Este programa añade, además, el contrato de tutores clínicos. Estos tutores son especialistas ya titulados, que los van a apoyar al consultorio. A los 8 meses de estar en este programa, son más resolutivos que los médicos generales que tenemos. Este programa desgraciadamente está amenazado de morir, porque no todos lo entienden o les interesa que la gente esté mejor atendida”.

Sobre el autor

El Dr. Carlos Montoya-Aguilar, ex académico de la Escuela de Salud Pública, es médico con estudios en salud pública, pediatría, psicología en Chile y el Reino Unido. Fue organizador del Centro de Demostración de Medicina Integral de Quinta Normal (CDMI) y trabajó en la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Ginebra y Nueva Delhi. Parte de su carrera en el servicio público la realizó como asesor del Ministerio de Salud entre 1990 y 2010. Además, fue presidente de la Sociedad Chilena de Salubridad, entre otras funciones.

El libro se puede conseguir en el stand de la Editorial Ceibo en la Feria Internacional del Libro de Santiago, Feria Nacional del Libro, librería del Centro Cultural Gabriela Mistral y en la misma Editorial Ceibo.

Sandra Vargas B.

Lunes 20 de octubre de 2014

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